Uno de los problemas de la educación en la
actualidad es la falta de autoridad en la familia. Una madre se
quejaba de que su hijo no le obedecía, le respondía a todo, le
insultaba y no podía con él.
Al preguntarle por la edad de su hijo contestó que
tres años. ¿Qué había fallado en la educación? En otras ocasiones
son los padres los que tiran la toalla y se desentienden de sus
hijos porque piensan que no están formados y no saben qué hacer.
Reflexionar sobre la autoridad de los padres y
la libertad de los hijos es una tarea necesaria e irrenunciable.
Podemos entender la educación como un proceso
de mejora de la persona y también como un proceso de
responsabilización de seres libres. Porque hay que promover la
libertad y su correspondiente responsabilidad. No se trata de una
mejora parcial, sino de toda la persona en su conjunto y no mejora
en abstracto o en vacío, sino en aspectos esenciales como son la
libertad, el amor y la fe.
La autoridad no solo es poder, sino sobretodo
servicio. Es un servicio a la libertad en desarrollo de otros seres
humanos que van siendo cada vez más autónomos y más responsables en
su propio proyecto de llegar a ser lo mejor de sí mismos, superando
las limitaciones personales y ambientales.
Por otra parte el desarrollo de la libertad
personal es un proceso que puede ser acelerado por la educación.
Educar la libertad es fomentar una mayor autonomía y una mayor
responsabilidad en quien se educa.
¿Hay oposición entre autoridad y libertad? No,
sino que se mutuamente se necesitan. Dice A. Muñoz Alonso: “La
autoridad no sólo no se opone a la libertad, sino que la supone. Una
oposición entre los dos conceptos implica una idea equívoca de la
autoridad, subentendida como poder, o una falsa idea de libertad,
entendida como indeterminación radical fundante. Entre las cosas o
bienes que la autoridad, por serlo, ha de acrecentar, en gracia de
su misma etimología o derivación de augere, se encuentra la
libertad, su ejercicio y sus posibilidades reales.” (Muñoz Alonso,
A.: “Autoridad” en Gran Enciclopedia Rialp, tomo
III, Edic Rialp, Madrid, 1971, pág 70).
Arturo Ramo García.
Inspector de Educación